Cómo limpiar la lavadora y quitar el mal olor

Martina Figueroa 19 de julio de 2026
Manos limpian la goma de la lavadora con un paño amarillo para saber como quitar el mal olor de la lavadora.

Índice

El mal olor de la lavadora casi siempre nace de una combinación muy concreta: humedad retenida, restos de detergente y suciedad escondida en la goma, el cajetín o el filtro. Yo suelo explicarlo así porque, cuando entiendes de dónde viene el problema, resulta mucho más fácil resolverlo sin gastar de más ni empeorar la situación. En esta guía te enseño qué limpiar primero, qué productos sí merecen la pena y qué hábitos mantienen el tambor fresco durante meses.

Lo esencial para recuperar una lavadora fresca

  • La goma, el cajetín y el filtro son los primeros puntos que revisaría.
  • Un lavado en vacío caliente ayuda, pero no sustituye la limpieza manual.
  • El exceso de detergente y cerrar la puerta tras usarla empeoran el olor.
  • Si el olor persiste, el desagüe o la manguera pueden estar reteniendo agua.
  • La prevención funciona mejor que los remedios improvisados cada semana.

Por qué la lavadora empieza a oler mal

Cuando una lavadora huele mal, yo no pienso primero en “suciedad general”, sino en zonas muy concretas donde se acumulan residuos. En las de carga frontal, la goma retiene agua en los pliegues; en el cajetín se quedan restos de detergente y suavizante; y en el filtro se puede formar una mezcla de pelusas, pequeñas piezas olvidadas y agua estancada. Todo eso crea un entorno perfecto para el moho y para una película pegajosa llamada biofilm, que no es más que una capa de microorganismos y residuos que se adhiere a superficies húmedas y protege el olor.

Zona Qué suele pasar Pista habitual Respuesta rápida
Goma de la puerta Retiene humedad y restos en los pliegues Olor al abrir la puerta o manchas oscuras Limpiar, secar y revisar cada pliegue
Cajetín del detergente Se forman costras de jabón y suavizante Residuos pegajosos o polvo apelmazado Sacarlo, aclararlo y cepillarlo bien
Filtro Acumula pelusas, agua y pequeños objetos Olor fuerte al final del ciclo o desagüe lento Vaciarlo y lavarlo con cuidado
Tambor interior Se queda una película de detergente y suciedad La ropa sale con olor a humedad Hacer un lavado en vacío caliente
Desagüe o manguera Puede quedar agua retenida o un atasco parcial Olor parecido al alcantarillado Revisar la evacuación y pedir ayuda si no mejora

En mi experiencia, el error más común es pensar que el tambor se limpia solo porque entra agua en cada lavado. No ocurre así: la combinación de lavados fríos, ciclos cortos y exceso de jabón deja más residuo del que parece. Con ese mapa claro, el siguiente paso es limpiar la lavadora por dentro sin dejar ninguna zona olvidada.

Mano con guante azul limpiando la goma de la lavadora con un paño amarillo. Aprende como quitar el mal olor de la lavadora.

La limpieza profunda que sí ataca el origen del olor

Yo empezaría por una limpieza manual completa antes de lanzar el típico lavado en vacío. La OCU recomienda limpiar a fondo el filtro y la goma y después hacer un lavado en vacío a 90 ºC con bicarbonato en lugar de detergente; cuando el olor ya está asentado, esa combinación suele funcionar mejor que los trucos rápidos.

  1. Desconecta la lavadora y deja la puerta abierta unos minutos para que salga la humedad acumulada.
  2. Retira el cajetín del detergente, acláralo con agua caliente y frota las esquinas con un cepillo pequeño. Si hay costras, déjalo unos minutos en remojo.
  3. Limpia la goma abriendo bien los pliegues. Pasa un paño húmedo, insiste en las juntas y seca después con otro paño limpio.
  4. Revisa el filtro con una toalla o una bandeja debajo, porque puede salir agua. Quita pelusas, monedas, horquillas y cualquier resto que impida el drenaje correcto.
  5. Haz un lavado en vacío con el tambor completamente vacío y a la temperatura más alta que permita tu modelo. Si prefieres bicarbonato, úsalo solo en ese ciclo de limpieza y no lo mezcles con otros productos.
  6. Termina secando la goma, dejando la puerta entreabierta y el cajetín fuera de su cierre habitual durante un rato.

Yo no mezclaría productos “para reforzar el efecto”: en limpieza doméstica, más química no significa mejor resultado. Si usas bicarbonato, vinagre o un limpiamáquinas, hazlo en tareas distintas y con sentido. Y si tu lavadora tiene programa de autolimpieza o limpieza del tambor, merece la pena usarlo porque está pensado justo para arrastrar residuos de las zonas internas que no vemos. Con la lavadora ya limpia, toca elegir bien qué producto conviene en cada caso.

Qué productos funcionan mejor y cuáles conviene usar con cuidado

No todos los remedios sirven para lo mismo. Yo separo el problema en dos: quitar residuos y desincrustar suciedad. Si los mezclas sin criterio, puedes terminar con espuma, olor raro y la falsa sensación de que has limpiado cuando en realidad solo has movido el problema de sitio.

Producto Para qué lo usaría Ventaja real Precaución
Bicarbonato Lavado en vacío y olor persistente Ayuda a neutralizar olores y acompaña bien un ciclo caliente No elimina por sí solo una suciedad muy incrustada
Vinagre blanco Goma, cajetín y restos ligeros Es útil para superficies con residuos blandos No lo usaría como solución universal ni lo mezclaría con lejía
Limpiamáquinas Mantenimiento periódico o olor que vuelve Suele dar un resultado más estable en lavadoras muy usadas Conviene seguir las indicaciones del envase
Lejía Casos puntuales con moho visible Puede servir como desinfección puntual Nunca la mezcles con otros limpiadores y ventila bien

Mi criterio es bastante simple: si el olor es leve, empiezo por limpieza manual, secado y un lavado caliente; si se ha instalado de verdad, prefiero un limpiamáquinas o bicarbonato; y si veo moho visible, trato la zona con mucho más cuidado. Una cosa importante: el vinagre y el bicarbonato no suman por arte de magia cuando los echas juntos en el mismo ciclo, porque se neutralizan en parte. Con eso claro, la siguiente pregunta lógica es cómo evitar que todo vuelva a empezar en dos semanas.

Los hábitos que evitan que el problema vuelva

La prevención es la parte menos vistosa, pero la que más diferencia marca. Bosch recomienda revisar el filtro al menos cada seis meses, y OCU sugiere limpiar el cajetín una vez al mes si haces más de cuatro lavados por semana. Yo me quedo con una rutina intermedia: corta, realista y fácil de sostener.

Hábito Frecuencia Qué evita
Dejar la puerta abierta Después de cada lavado Humedad retenida y moho en la goma
Secar la goma Después de cada lavado Películas de agua y malos olores en los pliegues
Dejar el cajetín entreabierto Después de cada lavado Restos pegajosos y olor a jabón rancio
Limpiar el cajetín Una vez al mes si usas mucho la lavadora Costras de detergente y suavizante
Revisar el filtro Cada 3 a 6 meses Atascos, agua estancada y olor fuerte
Hacer un lavado caliente en vacío Cada 3 meses, o antes si usas mucho programas fríos Acumulación de residuos y biofilm
Usar la dosis justa de detergente En cada lavado Exceso de espuma y restos en tuberías

Hay un detalle que mucha gente pasa por alto: cuando se abusa del detergente o del suavizante, la lavadora no limpia mejor, limpia peor. El exceso deja residuos, tapa conductos y alimenta justo el tipo de suciedad que luego huele. Si además lavas casi siempre en frío o con ciclos muy cortos, compensa hacer de vez en cuando un lavado caliente para arrastrar lo que se queda pegado. Con esos hábitos, la máquina aguanta mucho mejor y la ropa sale más fresca sin esfuerzo extra.

Cuando el olor vuelve aunque hayas limpiado todo

Si después de limpiar goma, cajetín, filtro y tambor el olor sigue ahí, yo dejo de pensar en suciedad superficial y empiezo a mirar el circuito de evacuación. Ahí aparecen a menudo la manguera de desagüe, el sifón de la pared o una bomba que no termina de vaciar bien. En esos casos, el olor no siempre es “a humedad”; a veces se parece más a un retorno de aguas sucias.

Señal Qué suele indicar Qué haría yo
Olor a cloaca al terminar el lavado Problema en desagüe o sifón Comprobar la salida de agua y pedir revisión si persiste
Queda agua en el tambor Filtro, bomba o manguera parcialmente obstruidos Revisar de nuevo el filtro y observar si el vaciado es lento
El olor vuelve en pocos días Humedad acumulada o limpieza incompleta de la goma Secar mejor los pliegues y repetir la limpieza manual
La ropa sale con olor a detergente rancio Demasiado producto o mala disolución Reducir la dosis y probar un lavado caliente sin ropa
Hay ruido raro al desaguar Posible obstrucción interna No forzar más lavados y revisar el sistema de drenaje

Si la lavadora evacua mal o el olor reaparece enseguida, yo no insistiría con más bicarbonato ni con más vinagre. En ese punto ya no estás corrigiendo un hábito, sino persiguiendo una avería o un atasco. Y ahí conviene parar a tiempo, porque seguir lavando sobre un problema de desagüe solo acumula más suciedad y más humedad dentro de la máquina.

La rutina corta que yo mantendría para no repetir el problema

Si tuviera que quedarme con un plan mínimo, haría exactamente esto: secar la goma y dejar la puerta abierta después de cada lavado, limpiar el cajetín una vez al mes, revisar el filtro cada pocos meses y hacer un lavado caliente en vacío de forma periódica. No hace falta convertirlo en una tarea pesada; la clave es que no se acumule la humedad que luego alimenta el olor.

Cuando una lavadora empieza a oler mal, casi siempre te está avisando de algo sencillo y corregible. Si actúas pronto, la limpieza es rápida, la ropa deja de salir con olor raro y el electrodoméstico trabaja mejor durante más tiempo. Yo prefiero verlo así: un pequeño mantenimiento hoy evita una lavadora húmeda, incómoda y más cara de resolver mañana.

Preguntas frecuentes

La goma de la puerta, el cajetín del detergente y el filtro. La goma retiene humedad en los pliegues, el cajetín acumula costras de jabón y suavizante, y el filtro puede guardar pelusas, monedas y agua estancada. Si el olor sale al abrir la puerta o al final del ciclo, empezar por ahí suele resolver mucho.

Conviene limpiar a mano primero. La guía propone desconectar la lavadora, lavar el cajetín, limpiar y secar la goma y revisar el filtro, y después hacer un lavado en vacío caliente a la temperatura más alta posible. Si el olor está asentado, ese ciclo puede hacerse con bicarbonato, sin mezclarlo con otros productos.

El bicarbonato va bien para olores y lavados en vacío; el vinagre sirve para restos ligeros en goma o cajetín, pero no como solución universal; el limpiamáquinas es útil para mantenimiento periódico o cuando el olor vuelve; la lejía solo se reserva para moho visible y nunca debe mezclarse con otros limpiadores.

Dejar la puerta abierta después de cada lavado, secar la goma, dejar el cajetín entreabierto, limpiar el cajetín una vez al mes si se usa mucho, revisar el filtro cada 3 a 6 meses, hacer un lavado caliente en vacío cada 3 meses y usar la dosis justa de detergente en cada lavado.

Cuando el olor se parece al de alcantarillado, queda agua en el tambor, el vaciado es lento o hay ruidos raros al desaguar. En ese caso ya no parece un simple problema de suciedad superficial: puede haber una manguera, un sifón o una bomba con obstrucción, y conviene revisar la evacuación o pedir ayuda si no mejora.

Calificar artículo

Calificación: 0.00 Número de votos: 0

Etiquetas

moho
filtro
desagüe
lavadora
detergente
Autor Martina Figueroa
Martina Figueroa
Hola, soy Martina Figueroa y cuento con 8 años de experiencia en el ámbito del bienestar integral para el hogar. Desde que comencé mi trayectoria, me he sentido fascinada por la manera en que nuestro entorno afecta nuestra salud y felicidad. Me motiva ayudar a las personas a crear espacios que no solo sean funcionales, sino que también promuevan la tranquilidad y el bienestar emocional. A lo largo de los años, he explorado diversas áreas relacionadas con el bienestar en el hogar, desde la organización del espacio hasta la incorporación de hábitos saludables en la vida diaria. Mi enfoque se basa en investigar y contrastar información, simplificando temas complejos para que sean accesibles y útiles para todos. Estoy comprometida a ofrecer contenido claro, preciso y actualizado, porque creo que cada hogar puede convertirse en un refugio que fomente el bienestar.

Compartir artículo

Escribe un comentario